The bad guy
The bad guy, de Kwinten Gernay, Louise Van Assche
Bélgica, Estados Unidos 2024 | DOK.fest 2025 | ★★★★☆
Si bien en algunos países europeos como Suecia o Alemania se están reproduciendo de manera preocupante los ataques violentos de masas, aquellos que provocan más de cuatro víctimas mortales, el nivel de sensación de amenaza que se vive en la mayor parte de las ciudades no tiene paralelismo con el que se produce en Estados Unidos, donde el peligro de un tiroteo masivo en las escuelas e institutos está tan asumido que se han convertido en fortalezas con cámaras de seguridad, detectores de metales y guardias. La directora Louise Van Assche, una documentalista belga que vive en Texas con su marido norteamericano, Philippe Sprowls, se pregunte si resulta seguro educar a su hija de pocos meses dentro de esa cultura del miedo, en la que los simulacros de posibles ataques son habituales en las escuelas. Sobre todo porque cuando comienza a plantearse llevarla a la guardería se produce el tiroteo masivo de la Escuela Bobb Elementary en Uvalde (Texas) que en 2022 dejó veintidós muertos, provocando un debate sobre las armas que acabó apagado. Algunos estudios indican que los simulacros provocan traumas psicológicos en unos niños que tienen que asumir la existencia de una amenaza invisible, la del "tipo malo", a la que en ningún país civilizado deben enfrentarse. Cuando la directora le dice a Berkley McConnell, una adolescente que ha vivido personalmente un tiroteo masivo, que en Bélgica no se producen ataques violentos en las escuelas, la joven lo recibe como si le estuviera hablando de otro planeta. El recorrido que hace en el documental The bad guy (Kwinten Gernay, Louise Van Assche, 2024) no se centra en las estadísticas, sino en la respuesta que da la sociedad norteamericana a este problema de violencia. Y el resultado no es muy alentador. El profesor de Nuevo México Jagdish Khubchandani ha estudiado los tiroteos masivos desde la perspectiva de cómo se enfrenta la amenaza: "Cualquier escuela está haciendo simulacros contra tiroteos, pero lo cierto es que no tienen medios para hacer frente a uno real. El problema es que nadie se pregunta si este es el tipo de educación necesaria. ¿Por qué estamos creando este clima de miedo?".
La directora del documental se pregunta por qué las escuelas en Estados Unidos han dejado de investigar cómo se puede evitar la violencia, para simplemente abordar medidas de protección para defenderse de unos ataques que consideran inevitables.
Según unas estadísticas que no aparecen en la película, el 70% de los autores de tiroteos masivos nunca recibieron tratamiento psicológico. Lo más preocupante que expone el documental, y la respuesta de algunos entrevistados como Jeff Sellers, que gestiona junto a su esposa, la ex-profesora Terry Sellers, Guardian Program, un entrenamiento de profesores en el manejo de armas, es que se trata de una realidad que no se puede prevenir, sino solamente contrarrestar a través de la defensa. Este enfoque hacia la respuesta violenta, sin preguntarse cuáles son las causas de que se produzcan este tipo de tiroteos masivos, ha acabado creando una sociedad que se siente constantemente amenazada, y una infancia que está permanentemente atormentada: "No me siento seguro en la escuela", dice un niño. "Nadie se siente seguro", apunta otro. Las armas son la primera razón de muerte durante la infancia en Estados Unidos, y la cultura de la violencia se reproduce en las tres palabras que todos los alumnos ya conocen como una enseñanza habitual: "Run, Hide, Fight", que se utilizan para describir las reacciones necesarias en un caso de tiroteo masivo: huir, esconderse y, en última instancia, luchar. A Elsa Ávila, una profesora superviviente del tiroteo de Uvalde, no le sirvió la segunda: se escondió con sus alumnas en una clase pero uno de los disparos del atacante atravesó la pared y le perforó el estómago. Las prácticas se muestran poco efectivas en algunos casos, mientras su hermana Norma Ávila, que trabaja en la administración de la escuela, defiende la necesidad de que los empleados se entrenen en el manejo de armas. The bad guy se pregunta si estos simulacros son efectivos o por el contrario provocan mayor ansiedad, y Louise Van Assche expresa sus dudas sobre su responsabilidad como madre al permitir que su hija se enfrente a ese tipo de angustia: vivir con miedo a la escuela, prepararse para un ataque, enfrentarse a un peligro que no es visible. La película comienza mostrando algunos simulacros en los que se entrenan profesores y alumnos, se enfoca después en los negocios que surgen para ofrecer seguridad y protección, entre ellos Jeff Harvey, superintendente del instituto Fayetteville ISD (Texas), que tiene como filosofía convertir a los profesores en guardias de seguridad proporcionándoles armas. Y termina con los testimonios de profesores y alumnos supervivientes que tienen el mismo estrés postraumático que el de un soldado que ha estado en la guerra. El recorrido se hace cada vez más angustioso y la responsabilidad de los directores como padres se convierte en incertidumbre sobre educar a su hija en una sociedad entregada al miedo y la violencia.


