Prometea
Prométhée | Francia 2023 | SyFy, 6x52’ ★★★★☆
Creada por Nicolas Jean, Claire Kanny
Dirigida por Christophe Campos
A pesar del éxito de la primera temporada, lanzada en 2023 en Francia, poco se sabe de una posible segunda temporada de este thriller juvenil con algunas variantes de género interesantes, en medio de un silencio por parte del canal TF1 que no ha cancelado oficialmente la serie, pero tampoco ha confirmado una continuación que parece necesaria tras el final del último episodio. La actriz protagonista, Fantine Harduin, dejó caer en alguna entrevista tras la emisión de la serie, que se estaba trabajando en una secuela, pero no hay noticias oficiales al respecto. Y eso que Prometea (SyFy, 2023), que ahora se estrena en España, ha tenido también una buena recepción internacional, especialmente tras su emisión en Gran Bretaña el año pasado de la mano de la distribuidora Walter Presents, dedicada a producciones internacionales para Channel 4. Pero la razón principal por la que esta producción ha quedado en un limbo ha sido el fallecimiento el año pasado, a los 63 años, de su co-creador Nicolas Jean (1962-2025, Francia), uno de los guionistas más respetados en Francia, entre cuyas producciones más conocidas se encuentra la popular comedia policíaca ACI: Alta Capacidad Intelectual (Movistar Plus+, 2021-2025), y acaba de confirmarse la renovación de una temporada más de su remake norteamericano, High Potential (Disney+, 2024-), que de hecho le dedicó un homenaje poco después de su fallecimiento en el episodio El que se escapó (T2E7).
Es lo suficientemente adictivo como thriller y adecuadamente interesante como historia de género fantástico, lo que la convierte en una apuesta segura para un binge-watching satisfactorio sabiendo evitar los giros de guión que no llevan a ninguna parte.
El comienzo de la historia podría parecerse al de cualquier thriller de suspense, cuando la profesora Caroline Lasset (Marie-Josée Croze) y su marido, el médico Charles Lasset (Thomas Jouannet) regresan a su casa en medio de una noche torrencial, y atropellan a una adolescente desnuda (Fantine Harduin) que acaba de salir corriendo del bosque. Cuando la trasladan al hospital, lo único que recuerda es su nombre, Prometea, mientras la psicoanalista Marie Clairmont (Odile Vuillemin) trata de descifrar la pérdida de memoria que sufre la joven. Con una referencia clara a la figura de Prometeo, el Dios rebelde de la mitología griega (también tiene una medusa tatuada en su brazo), pero asimismo a sus vertientes literarias, como la novela de Mary Shelley cuyo título original es Frankenstein o el moderno Prometeo (1818, Ed. Planeta), la historia revela muy pronto que se trata de un thriller que acaricia el género fantástico. Y la capacidad que tiene para desarrollarse entre un drama juvenil, una investigación de misterio y una cada vez más evidente incursión en el género de fantasía es lo que hace que Prometea sea una propuesta más interesante de lo que sugiere su convencional comienzo. A lo largo de seis episodios ofrece respuestas a las preguntas que se hace la protagonista, mientras se enfrenta a cierto grado de acoso escolar y la investigadora Elise Kirvin (Camille Lou) trata de averiguar si existe alguna relación con el asesinato de una joven ocurrido hace dos años que está en punto muerto. Los espectadores sabemos que inevitablemente debe haberla, pero mientras tanto, el matrimonio Lasset sigue manteniendo un duelo no resuelto tras el fallecimiento de su hija en un accidente de moto, y en parte descargan este sentimiento en la indiferencia con la que tratan a su otro hijo, Hugo (Aymeric Fougeron), quien solo encuentra consuelo en su novia Vanessa Kirvin (Margot Heckmann), que además es hermana de la agente de policía. Esta red de relaciones que se establecen entre un pequeño grupo de personas acabará siendo importante para una historia que rodea de misterio a la joven Prometea, quien sabe tocar el violonchelo pero no recuerda haber aprendido a hacerlo y carece de señales en el cuerpo que indiquen que acaba de sufrir un atropello.
Se motivan tantas preguntas en los primeros episodios que las claves de la presencia de Prometea resultan cada vez más intrigantes, lo que ayuda a que la serie atrape al espectador. Y aunque hay muchos elementos que resultan familiares, no se siente en ningún momento que la historia trate de elaborar continuos giros de guión que no llevan a ninguna parte, sino que hay un camino claro hacia una explicación que surge con mayor precisión en los dos últimos episodios. Cuando ya se ha recorrido parte del desarrollo y Prometea ha sufrido varias visiones, puede ser relativamente fácil saber hacia dónde se dirige la historia, pero eso no es un problema para la serie, que siempre tiene la capacidad de mantener la atención del espectador. Y en esa capacidad para atrapar sin trampas tiene una buena parte de responsabilidad el director Christophe Campos (1965-2025, Francia), quien también falleció el año pasado a la edad de 60 años, pocos días antes de la muerte de Nicolas Jean, una trágica casualidad. Este realizador franco-español había dirigido entre otras, la última temporada del éxito Les bracelets rouges (TF1, 2019-2024), remake francés de la serie española Pulseras rojas (Filmin, 3011-2013) Hay una mezcla inusual de referencias que parecen provenir de la literatura clásica y de algunos personajes del universo fantástico, abrazando completamente la ciencia-ficción conforme avanza la historia, lo que convierte a Prometea en una propuesta que mantiene cierta originalidad, más por la habilidad para tomar prestados elementos ya reconocibles, que por su capacidad para inventar nada nuevo. Lo que se agradece, porque asume claramente los elementos referenciales sin evitarlos, y al mismo tiempo es un espectáculo que no necesita efectos visuales para sentirse claramente incorporada al género fantástico. También trata de ofrecer cierto trasfondo psicológico al grupo de personajes principales, lo que evita que algunos se puedan sentir peor desarrollados, incluso cuando se revela alguna información importante sobre algunos de ellos. Prometea es lo suficientemente adictivo como thriller y adecuadamente interesante como historia de género, lo que la convierte en una apuesta segura para un binge-watching satisfactorio. A pesar de que pueda ser difícil llevarse a cabo una segunda temporada que parece sugerirse al final de la primera, después de las tragedias que la han rodeado, el desenlace ofrece todas las respuestas necesarias, por lo que nunca resulta frustrante.


