Más que rivales
Heated rivalry | Canadá 2025 | Movistar Plus+, 6x45’ ★★★★☆
Creada por Jacob Tierney sobre las novelas de Rachel Reid
Dirigida por Jacob Tierney
Temporada completa desde el 5 de febrero en España.
La gran sorpresa televisiva de 2025 llegó a finales de noviembre, cuando una serie de la que muchos esperaban un éxito relativo, incluido el CEO de contenidos de HBO, Casey Bloys, responsable de los grandes éxitos de la cadena desde 2016 (quien pensó que podría ser solo un producto de nicho para una audiencia queer), acabó resultando una de las cinco series más vistas de HBO Max en Estados Unidos. Fue Jason Butler, jefe de contenidos de HBO Max en Australia, que había adquirido los derechos de esta producción canadiense para su territorio, quien sugirió que podría ser también interesante para Estados Unidos. La plataforma canadiense Crave tenía previsto lanzar la serie en febrero de 2026, pero cuando vieron la reacción que despertó en redes sociales la publicación de las primeras imágenes, se adelantó al 28 de noviembre para aprovechar la campaña de Navidad. Pero a nivel internacional, principalmente a través de HBO Max, la serie ha mantenido su estreno entre enero y febrero, para hacerla coincidir con los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 que comienzan el 6 de febrero, seguramente la misma estrategia de la plataforma española Movistar Plus+ para estrenarla el 5 de febrero (aunque con el riesgo de que muchos espectadores hayan podido verla). Más que rivales (Movistar Plus+, 2025-) se ha convertido en la serie original más vista en la historia de la plataforma Crave en Canadá, y ya está confirmada una segunda temporada. Adaptada por Jacob Tierney (1979, Montreal), que en su país es muy popular por el éxito de las doce temporadas de la comedia Letterkenny (Crave, 2016-2023), la serie está basada en los seis libros dedicados a jóvenes jugadores de hockey homosexuales en un entorno de masculinidad heteronormativa, escritos por Rachel Reid (1980, Canadá). Los dos protagonistas, el jugador canadiense Shane Hollander (Hudson Williams) y el ruso Ilya Rozanov (Connor Storrie), que juega en Boston, son los protagonistas de la segunda novela, Más que rivales (2018), que en España publica la editorial Montena el próximo 26 de marzo.
Otra de las certezas que ha subrayado el éxito de esta producción canadiense es comprobar cómo el streaming ha desaprovechado en los últimos años un género romántico literario de gran éxito, el denominado BL (Boy’s Love), historias de amor entre personajes masculinos, pero que son principalmente consumidas por lectoras heterosexuales. Mientras Netflix o Disney+ están haciendo concesiones ideológicas a la administración norteamericana eliminando series de contenido queer, Más que rivales se ha convertido en la reivindicación de este género, porque los libros de Rachel Reid, con descripciones sexuales bastante explícitas, fueron muy populares entre las mujeres, y la serie también ha conseguido su mayor índice de audiencia entre el público femenino. Otro personaje de las novelas, que aparece en la primera de ellas titulada Game changer (2015), es el jugador Scott Hunter (François Arnaud), quien no sabe compaginar la visibilidad del éxito en su profesión con su relación con el camarero Kip Grady (Robbie G.K.), un joven que se relaciona en un entorno inclusivo sin secretos sobre su identidad sexual. Ambos son los protagonistas del tercer episodio, Hunter (T1E3), de manera que esta adaptación va introduciendo hábilmente a otros personajes a lo largo de su desarrollo, y la relación de Hunter y Kip será muy importante para la historia principal, especialmente en el excelente episodio Creeré en cualquier cosa (T1E5), que tiene una especial conexión con la evolución de la que mantienen Ilya y Shane. Es muy interesante cómo Jacob Tierney se centra en un relato principal, pero toma prestados elementos de otros libros para reforzarlo.
Recogiendo el éxito del subgénero literario denominado BL (Boy’s Love), consigue trasladar el impulso de una relación que solo puede aspirar a la invisibilidad en un entorno deportivo de masculinidad heteronormativa, pero tratándola desde un punto de vista puramente romántico, no reivindicativo.
La relación secreta entre los protagonistas se desarrolla a lo largo de varios años, al estilo de Normal people (RTVE Play, 2020), pero siguiendo el calendario de hockey sobre hielo, porque cuando sus equipos se enfrentan es cuando pueden disfrutar de su intimidad, generalmente apasionada y sexual. Ilya tiene el trasfondo de una familia que se encuentra en Rusia, un país opresivo para la comunidad LGTB, pero también la facilidad de mantener una fachada hetero porque es bisexual. Mientras que Shane se da cuenta progresivamente de que es gay, sobre todo cuando comienza una relación con Rose Landry (Sophie Nélisse) en el episodio Rose (T1E4), siendo consciente de que el sexo apasionado es más profundamente romántico para él que para Ilya. Hay un importante apoyo en la gran química entre los actores Hudson Williams y Connor Storrie, amigos desde la infancia, y un divertido juego entre el carácter más provocador de Ilya y el más tímido de Shane. En su desarrollo, Más que rivales es una historia marcada por el camino tradicional de las relaciones homosexuales que tienen que encontrar vías de escape porque no pueden ser expuestas públicamente, especialmente si se producen en un entorno como el deportivo, donde todavía hay resistencias heteronormativas, aunque evita hábilmente algunos tópicos de las historias románticas.
Y de alguna manera la serie consigue exponer esta problemática sin ser radicalmente reivindicativa, solo describiendo una relación profundamente romántica que parece destinada a mantenerse en secreto, oculta tras una Fundación solidaria que permitiría a Ilya y Shane encontrarse más a menudo, pero solo aspirando a la visibilidad una vez que las carreras deportivas de ambos hayan terminado. La serie contiene numerosas escenas de sexo de alta temperatura y cuerpos masculinos dionisíacos, pero sobre todo cuenta con una capacidad para transmitir el pulso romántico y está brillantemente escrita, dando pequeños pasos hacia los conflictos internos más desafiantes a los que se enfrentan sus protagonistas. Este impulso apasionado también está marcado por la incapacidad para expresar los sentimientos especialmente en el caso de Ilya respecto a Shane. Una conversación telefónica entre ambos en el episodio Creeré en cualquier cosa (T1E5), en la que Ilya solo puede explicar el infierno interior que está viviendo hablando en ruso, un idioma que Shane no entiende, es una de las escenas más hermosas que hemos visto recientemente. Crave ya ha confirmado una segunda temporada que se sabe que estará basada en la última novela, The long game (2022), que también está centrada en la histora de Ilya y Shane. Pero los dos actores protagonistas también han revelado que han firmado un contrato para ocho temporadas, aunque esta se trata de una práctica habitual en este tipo de adaptaciones.


