La mujer danesa
Danska konan | Islandia-Francia 2025 | Filmin, 6x47’ ★★★★☆
Creada por Benedikt Erlingsson, Ólafur Egilsson
Dirigida por Benedikt Erlingsson
Séries Mania ‘25: Panorama Internacional
Serielizados ‘25: Sección Oficial Internacional
Estreno en Filmin el 24 de marzo
En los últimos meses ha surgido una ola de solidaridad necesaria respecto a las amenazas de Estados Unidos de anexionarse Groenlandia de una u otra forma, lo que en cierta manera puede haber construido una narrativa algo difuminada sobre la relación de Dinamarca con sus antiguos territorios o sus actuales protectorados. La mujer danesa (Filmin, 2025) no solo es interesante por lo que cuenta, sino también por el contexto que supone introducir a una antigua miembro de los servicios de espionaje daneses en un barrio tradicional islandés. Cuando acaba de llegar a su nueva urbanización en ¿Fue ella la que mató al gato? (T1E1), Ditte Jansen (Trine Dyrholm) se sorprende porque un grupo de niños islandeses no entienden el idioma danés y prefieren comunicarse en inglés: “¿No os enseñan danés en la escuela? Deberíais aprender danés. Porque Islandia fue danesa. Formábais parte del Reino de Dinamarca“. Esta es un representación bastante irónica, desde el comienzo de la serie, de esa prepotencia que suele adoptar Dinamarca respecto a sus antiguos territorios. Y el punto de vista de un país que fue colonia danesa durante 400 años hasta independizarse en 1944, es una mirada significativa a través de esta protagonista invasora que ha elegido un apartamento en Islandia para vivir su retiro, pero que mantiene siempre una actitud de superioridad respecto a sus vecinos. Ella habla algo de islandés, pero en realidad presupone que cualquier habitante de Islandia debería conocer el idioma danés como agradecimiento por los años en que perteneció a Dinamarca.
En una entrevista emitida en el canal Arte, que acaba de estrenar la serie en Francia y Alemania, el co-creador y director Benedikt Erlingsson define a este personaje como “una especie de Estado, como un Imperio, pero que resulta que vive en la puerta de al lado“. Ditte Jansen es una ex-soldado de élite que más tarde trabajó en los servicios secretos daneses, y que ha decidido dedicarse a sí misma tras su jubilación voluntaria, apartada en un barrio periférico de Reykjavik pero, como buena ex-agente y como buena danesa, no puede evitar la tentación de meterse en la vida de sus vecinos y tratar de arreglarla a su manera, siempre desde esa superioridad que la caracteriza. De forma que, como si se tratara de Eliseo en El encargado (Disney+, 2022-), su relación con los habitantes del edificio se sitúa en un término medio entre la simpatía aparente y una tendencia a intrigar y utilizar métodos bastante expeditivos para conseguir sus objetivos, caiga quien caiga. Estrenada en el Festival Séries Mania del año pasado, y seleccionada en la Sección Oficial Internacional de Serielizados Fest, La mujer danesa propone una historia de humor negro personificada en una protagonista excesiva, pero en realidad plantea una reflexión muy lúcida sobre las estelas de las sociedades imperialistas, y se pregunta si es posible construir una sociedad mejor desde una perspectiva conquistadora. Ditte Jansen en realidad quiere ayudar a sus vecinos a solucionar sus vidas imperfectas, pero lo hace imponiendo su criterio personal, de la misma manera que los imperios occidentales han pretendido siempre civilizar a sus colonias.
Destaca la habilidad para desplegar un retrato de algunos de los desafíos de la sociedad islandesa, al mismo tiempo que introduce comentarios satíricos sobre las relaciones entre los países nórdicos y el resto del mundo.
Entre sus nuevos vecinos se encuentra Thorir Morthens (Hilmar Guðjónsson), un adicto al que le gustan las fiestas y la música demasiado alta, que tiene relaciones tóxicas con una banda de motoristas suecos liderada por el criminal y padre de familia Ingmar Strömberg (Thorvaldur Strömberg); Gulla (Kristín Þóra Haraldsdóttir), una madre con tres hijos que está desbordada y no sabe cómo enfrentarse a la adicción a internet de su hijo adolescente o a la curiosidad permanente de su hija Marianna (Natalia Kristín Karisdóttir); Kristinn (Hjálmar Hjálmarsson), un marido controlador y su esposa Soffia (Halldóra Geirharðsdóttir), consumida por el alcoholismo como herramienta para hacer frente a su matrimonio, y Björk (Edda Gudnadóttir), la hija de ambos que acaba de descubrir el sexo con su novio secreto; y Juan Camillo (Juan Camilo Román Estrada) y su esposa Salima (Raffaella Brizuela Sigurðardóttir), un matrimonio de refugiados que esperan la aprobación de su solicitud de asilo. La ex-agente del servicio secreto Ditte tiene una solución para todos ellos, aunque no sea la más ortodoxa, mientras antiguos miembros de la seguridad danesa tratan de convencerla para reincorporarse al cuerpo en una última misión, que involucra al rey Federico X (Morten Schaffalitzky) y la reina consorte María (Cristina Chitiga). Ditte puede ser tan delicada con su huerto de zanahorias como cruel con sus enemigos, sobre todo si ponen en riesgo la tranquilidad que ella necesita, en una estupenda muestra de humor negro que resulta más divertida en los primeros episodios y se vuelve más oscura en la segunda parte de la temporada.
Porque La mujer danesa también aborda el trastorno de estrés postraumático que sufre la protagonista, relacionado con una misión externa como soldado y se desenvuelve hacia terrenos más violentos en episodios como La ejecución (T1E4). Los creadores de la serie Benedikt Erlingsson (1969, Islandia) y Ólafur Egilsson (1977, Islandia) ya habían colaborado juntos en la película La mujer de la montaña (Benedikt Erlingsson, 2018), en la que una activista medioambiental se enfrentaba a una corporación multinacional también con métodos peculiares, y su habilidad está en desplegar un retrato de algunos de los desafíos de la sociedad islandesa (salud mental, alcoholismo, adicciones, inmigración) al mismo tiempo que introducen acertadamente comentarios satíricos sobre las relaciones entre los países nórdicos y el resto del mundo. Cuando en Una vida envenenada (T1E6) los refugiados Camillo y Salima confiesan a Ditte que solo quieren los papeles como una estrategia para entrar en los Estados Unidos, ella estalla: “Sois idiotas. ¿No sabéis cómo es Norteamérica? Es un cáncer. Es la cultura del consumo que está destruyendo todo el planeta. Es violenta y ni siquiera es una democracia. Es una plutocracia donde solo manda el dinero. Un imperio diabólico como todos los imperios“. Una parte fundamental en la eficacia de la serie, que también tiene ese sentido del humor algo peculiar de los islandeses, es la composición del personaje que hace Trine Dyrholm, la gran dama de la interpretación danesa, que acaba de ganar su doceavo Premio Robert del cine danés (ha estado nominada en 25 ocasiones) como Mejor Actriz secundaria por La chica de la aguja (Magnus von Horn, 2024). Es un trabajo sobresaliente, divertido y oscuro a veces, que desemboca en un final tan valiente y desinhibido como solo las grandes actrices son capaces de abordar. También se atreve a cantar y bailar, aunque Trine Dyrholm comenzó su carrera como cantante y compositora y ha publicado cinco discos, antes de darse a conocer como actriz en la película Celebración (Thomas Vinterberg, 1998), en unos inicios y cierres de cada episodio muy originales, pero que también subrayan la apropiación cultural, interpretando grandes éxitos de la música islandesa como reflejo de otra forma sutil de imperialismo.


