Generationer | Dinamarca 2025 | Sundance TV, 6x58’ ★★★★☆
Creada por Anna Emma Haudal
Escrita por Enna Emma Haudal, Rune Schjøtt-Wieth
Dirigida por Anna Emma Haudal, Thomas Daneskov, Ville Gideon Sörman
Séries Mania ‘25: Competición Internacional
Robert Prisen ‘26: Mejor Actor secundario (Jan Linnebjerg)
En el año 2018 se encontró el esqueleto de un recién nacido en el ático de un edificio antiguo de Frederiksberg, una especie de municipio separado, pero rodeado de la ciudad de Copenhague. La periodista Camilla Stockmann escribió un artículo en el periódico Politiken, y pronto recibió un email indicando que se habían encontrado otros esqueletos en la zona, lo que la condujo a una investigación en torno a las condiciones de desesperación que sufrieron muchas mujeres danesas en los años cuarenta y cincuenta, sin posibilidad de tener acceso al aborto legal, que en Dinamarca fue aprobado en 1973, tomando la difícil decisión de asesinar a sus bebés. Muchas de ellas eran criadas que habían quedado embarazadas, de manera forzosa o no, por hombres que formaban parte de las familias adineradas a las que servían. Esta investigación condujo a la publicación del libro Når du strammer garnet (Cuando aprietas el hilo) (2019), escrito por Camilla Stockmann, abordando esta problemática a través de una historia de ficción ambientada en los años cuarenta, que puede recordar al entorno de mujeres obligadas a renunciar a sus hijos que se describe también en la película La chica de la aguja (Magnus von Horn, 2024), aunque está ambientada en una época anterior. Estos hallazgos también han inspirado a la guionista Anna Emma Haudal (1988, Dinamarca) para escribir su última serie, después de lograr un destacado éxito en su país con Doggstyle (DR, 2018-2022).
La historia comienza cuando en unas obras de reforma en un edificio clásico de apartamentos de Frederiksberg, se encuentra una urna que contiene el esqueleto de un bebé. Cuando la policía acude al apartamento de Martha (Ulla Henningsen), una de las residentes del edificio, la mujer de 87 años les invita a tomar un café para confesarles que el cuerpo encontrado es su hijo y que ella fue la responsable de su muerte. Esta confesión desestabiliza completamente a su familia, especialmente a sus nietas Rikke (Rikke Eberhardt Isen) y Anne-Sofie (Alice Bier Zandén), que tratan de convencer a su madre, Tina (Anette Støvelbæk), que trabaja como científica observando a las aves migratorias en Jutlandia, para que vuelva a Copenhague y trate de averiguar por qué Martha mantiene la versión de que es una asesina que debe recibir el castigo que merece. La primera explicación es que comienza a sufrir demencia senil, reforzada por el hecho de vivir sola en un apartamento en el que las paredes están mohosas y parece envejecer al mismo tiempo que lo ha hecho ella. Pero la historia también está rodeada de un contexto relevante, desarrollándose en los primeros meses de la pandemia del COVID-19, cuando se empezaban a producir los primeros casos de afectados por el coronavirus en Europa, y de algunos aspectos que parecen sobrenaturales, especialmente relacionados con la presencia de antepasados fallecidos en el apartamento, a los que parecían ver algunos miembros de la familia. Anne-Sofie es especialmente sensible a la convicción de que estos fantasmas eran reales, recordando algunos momentos que pasó en el ático, y convencida de que Rikke tenía contacto con ellos, algo que ella niega.
La miniserie es tan sólida en su escritura que algunos elementos menos convincentes siguen alimentando el tema principal en torno a las relaciones de tres generaciones de mujeres en una familia que se enfrentan a las realidades de su pasado.
Pero el excelente drama Generations (Sundance TV, 2025) aborda lo sobrenatural envolviéndolo dentro de una historia familiar, un poco a la manera de Fanny y Alexander (Ingmar Bergman, 1982), y sobre todo retratando a cuatro generaciones de mujeres, aunque sus relatos sean unos más interesantes que otros: la madre Tina parece estar constantemente enfadada y ha decidido tener una vida solitaria como científica, observando la fauna de una esclusa abandonada del Mar de Frisia. Su hija Rikke es una exitosa abogada que se hace cargo de la defensa de su abuela Martha, y parece tener una vida equilibrada junto a su marido Martin (Simon Sears) y sus dos hijos, pero oculta un lado misterioso. Y su hermana pequeña Anne-Sofie tiene algunas teorías algo descabelladas sobre el bebé muerto, pero al mismo tiempo se enfrenta a un embarazo muy deseado que se hace difícil cuando se detecta una translucencia nucal en el feto, lo que podría significar que su hijo nazca con síndrome de Down, provocando una discusión entre ella y su pareja Isac (Albert Arthur Amiryan) sobre la decisión de seguir adelante con el embarazo. Puede resultar algo más convencional una subtrama sobre una fotografía de la joven Lea (Olga Schultz), la hermanastra de Rikke y Anne-Sofie, manteniendo sexo oral que se difunde a través de las redes sociales de sus compañeros de instituto.
Generationer es tan sólida en su escritura que algunos elementos menos convincentes siguen alimentando el tema principal en torno a las relaciones de tres generaciones de mujeres en una familia que se enfrentan a las realidades de su pasado. El hallazgo del esqueleto de bebé puede parecer un McGuffin que sirve sólo para provocar el reencuentro familiar, al igual que la amenaza invisible del coronavirus sirve para subrayar la atmósfera de extrañeza y de ausencia de normalidad, pero a partir de la segunda mitad de la temporada adquiere mayor protagonismo y revela aspectos muy dramáticos de la vida de Martha. En algunos momentos, Generations tiene la solvencia de los dramas creados por Adam Price como Algo en que creer (DR, 2017), pero matizado con una mirada femenina sobre unos personajes que consiguen complejidades fascinantes, impulsados por excelentes interpretaciones de todas sus actrices. Bajo la dirección de Thomas Daneskov (1989, Dinamarca) y Ville Gideon Sörman (1989, Suecia), esta serie tiene una puesta en escena muy cuidada en la que el apartamento adquiere un protagonismo destacado, en esos techos en los que se expande la humedad como si fuera un virus o una señal de advertencia, pero sobre todo ofrece una reflexión en torno a la complejidad y la vulnerabilidad de las relaciones intergeneracionales en una familia en la que las mujeres adquieren una relevancia especial.


