Dark winds (temp. 4)
Dark winds | Estados Unidos 2026 | AMC+, 8x45’ ★★★★☆
Creada por Graham Roland
Dirigida por Craig Zisk, Zahn McClarnon, Chris Eyre, Jim Chory, Steven Paul Judd, Erica Tremblay
A principios de este año, el showrunner de la serie Dark Winds (AMC+, 2022-) describía en un artículo publicado en Los Angeles Times cómo hace un año había perdido su casa familiar en Pacific Palisades, arrasada por los graves incendios de enero de 2025. John Wirth contaba que entre los objetos perdidos se encontraba una colección de novelas, muchas primeras ediciones y la mayor parte de sus propios guiones firmados por los actores. Después de mudarse a un apartamento en Studio City, encontró en una pequeña biblioteca gratuita una primera edición del libro El último telesilla (2022, Ed. Tusquets Editores), que se consideró la última novela de John Irving (1943, New Hampshire) hasta que el año pasado publicó Queen Esther (2025). Y él mismo describe cómo consiguió que el autor le firmara la novela, que ha colocado junto a un ejemplar de El mundo según Garp (1978, Ed. Tusquets Editores), el único libro que sobrevivió al incendio: “Al mirar atrás, mis ojos se posan directamente en estos dos libros, el principio y el fin de algo, y tal vez, un nuevo comienzo”, escribía en su artículo. Esta base literaria ha sido fundamental en la trayectoria del showrunner de una serie que surgió cuando en 1988 el productor Robert Redford (1936-2025, California), que hizo un cameo junto a George R.R. Martin al principio de la temporada pasada y a quien está dedicado el primer episodio de esta cuarta temporada, se obsesionó con las novelas protagonizadas por Leaphorn y Chee que escribió el autor Tony Hillerman (1925-2008, Alburquerque), y decidió impulsar la adaptación de estas historias en formato de serie. Ambientada a principios de los setenta, Dark winds sigue a los policías tribales Joe Leaphorn (Zahn McClarnon), Jim Chee (Kiowa Gordon) y Bernadette Manuelito (Jessica Matten), a la que la adaptación televisiva ha dado un mayor protagonismo, mientras resuelven crímenes en la Nación Navajo.
Se ha convertido en una de las series más promocionadas por AMC, que acaba de confirmar una quinta temporada y parece considerarla como uno de sus estrenos más relevantes del año; tanto es así que se ha establecido un embargo sobre una larga lista de circunstancias que se desarrollan en esta cuarta temporada, que nos impiden mencionarlas. La principal novedad de esta temporada basada en el sexto libro de la serie literaria, The ghostway (1984), publicado en España bajo el título Sendero de los espíritus, aunque actualmente está descatalogado, es la introducción de una trama relacionada con el mundo neonazi. La antagonista es una sicaria silenciosa y brutal llamada Irene Vaggan (Frank Potente), una especie de sociópata de familia nazi que está obsesionada, como lo estuvo Adolf Hitler, con la obra del escritor Karl May (1842-1912, Alemania), quien dedicó parte de su carrera literaria a escribir novelas del género western, sobre todo la serie titulada Winnetou, que comenzó con El cazador de las llanuras (1927, Ed. Espuela de Plata). La imagen romantizada y fetichizada de los indios y la iconografía tribal está incorporada a través de esta obsesión de Irene Vaggan, a quien vemos al principio del primer episodio persiguiendo a Billie Tsotsie (Isabel Deroy-Olson), una joven fugitiva de un internado, para retroceder después hasta el origen de esa persecución. Es un comienzo violento que mezcla las líneas temporales con habilidad y que termina el episodio con una escena que utiliza los neones rojos de una cafetería y el sonido de un jukebox ralentizado para crear una atmósfera escalofriante, dentro de una temporada que se adentra en algunos aspectos nuevos relacionados con la cultura india.
La salida del territorio Navajo habitual en el que se desarrolla la historia, la incorporación de una amenaza exterior y la incursión en aspectos nuevos de la cultura india ofrecen la más compleja y oscura de todas las temporadas de la serie.
Hay dos elementos interesantes en esta cuarta temporada que ha incorporado al equipo asesores culturales tribales para verificar la autenticidad de las representaciones indígenas. Por un lado, la salida de la zona territorial de la Nación Navajo por parte de los agentes Leaphorn, Chee y Manuelito, que vuelven a trabajar juntos tras una separación en la temporada pasada, porque parte de ésta se desarrolla en la ciudad de Los Angeles, donde ni siquiera llevan sus habituales uniformes de agentes de policía, lo que refuerza el tono de thriller neo-noir de la historia. El aspecto de la capital californiana, ambientada en 1972, lo ha dado la ciudad de Alburquerque, que ha servido como escenario de rodaje, aportando una similitud arquitectónica con Los Angeles. Esta salida del territorio indio no es tan aleatoria como podría parecer, porque subraya la necesidad de la comunidad india por tener que resolver sus propios problemas, y también coloca a los personajes en una mayor vulnerabilidad respecto a la tensión entre el estilo de vida navajo y el tentador mundo blanco exterior. La relación entre ambos mundos está expuesta con mayor relevancia en esta ocasión, introduciendo la imagen romantizada que tiene Irene Vaggan, que personaliza en Joe Leaphorn, e incorporando a los personajes fuera de su zona habitual, con algunos apuntes irónicos por parte de Jim Chee: “A los blancos les encantan las piedras“. Lo que se presenta como uno de los temas principales de la temporada, incluso dentro de la relación entre Bernadette Manuelito y Jim Chee, que se tensiona por el profundo compromiso tribal de ella frente al mayor distanciamiento de él.
Por otro lado, la incursión en un aspecto de la cultura Navajo que no se había abordado hasta el momento: el denominado “síndrome fantasmal“, un malestar físico y mental que se relaciona con lo que le sucede a una persona cuando se expone a un cadáver o si está con alguien cuando muere. Si en la anterior temporada los demonios interiores perseguían a Joe Leaphorn, en esta ocasión la enfermedad fantasmal se apodera de otro de los protagonistas de la serie. Dirigida por algunos de los habituales como Chris Eyre o Steven Paul Judd, en esta intensa temporada, que vuelve a los ocho episodios de la temporada anterior, también se incorpora como realizador el actor Zahn McClarnon, que dirige con buen pulso el Episodio 2 (T4E2), y que parece interesado en continuar esta nueva faceta. Dark winds se ha convertido en una de esas historias policíacas de protagonistas con profundidad psicológica que en esta cuarta temporada se colocan en situaciones incómodas, incluso dentro de sus propias relaciones personales, alimentando el sentido de drama de personajes mientras se construye una trama policíaca más compleja. Como es habitual, maneja con soltura la mezcla de personajes conocidos con incorporaciones nuevas como Franka Potente, Titus Welliver y alguna estrella internacional que no podemos mencionar. Al mismo tiempo, el reencuentro entre Leaphorn y su esposa Emma (Deanna Allison), que ahora trabaja como enfermera en Los Angeles, desemboca en una especie de equilibrio de aceptación del desamor que podría contribuir a acercarles. Él mismo intenta reconectar con la tradición Navaja y su propia espiritualidad elaborando una cabaña de sudar, el temazcal una estructura construida con elementos naturales para la purificación física y espiritual, lo que irónicamente le convierte en un objetivo más atractivo para Irene Vaggan. Manteniendo el impulso de la serie como un excelente western neo-noir, Dark winds explora nuevo aspectos de la cultura india y establece un interesante diálogo con la actualidad a través de la incorporación de elementos que amenazan a los protagonistas desde una perspectiva extremista y sociópata, reforzando el conflicto cultural entre las tradiciones territoriales indígenas y el entorno occidental dominante en el que se encuentran.


