Cape Fear
Cape Fear | Estados Unidos 2026 | Apple tv, 10x50’ ★★★☆☆
Creada por Nick Antosca
Dirigida por Morten Tyldum, S.J. Clarkson, Amanda Marsalis, Reed Morano, Steven Piet, Trey Edward Shults, Jon S. Baird, Stephen Williams, Jonathan van Tulleken
Una de las novelas más populares de John D. MacDonald (1961, Pensilvania-1986, Wisconsin) fue la inquietante El cabo del miedo (The executioners) (1957, Ed. Debolsillo), una historia de venganza en la que casi nadie era realmente inocente, sobre un violador que acaba de salir de la cárcel y trata de convertir en un infierno la vida del hombre que testificó en su contra. La versión cinematográfica que se estrenó poco tiempo después, El cabo del terror (J. Lee Thompson, 1962), modificaba al personaje del testigo para convertirlo en un abogado (Gregory Peck), que contribuyó al encarcelamiento de Max Cady (Robert Mitchum), y ofrecía un retrato inquietante de un depredador sexual que gozaba de impunidad a pesar de acosar constantemente a la familia del protagonista. Con una reconocida deuda hacia el cine de Alfred Hitchcock, el director J. Lee Thompson adopta una planificación que reproduce el estilo del realizador británico dos años después de su gran éxito Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), y contó con algunos de sus colaboradores, como el montador George Tomasini y el compositor Bernard Herrmann. Años después, El cabo del miedo (Martin Scorsese, 1991) fue la oportunidad de recuperar una historia que originalmente iba a dirigir Steven Spielberg; pero éste la encontró demasiado violenta y acabó intercambiando la dirección de La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993), que había sido encargada originalmente a Martin Scorsese. Esta versión mantenía la premisa de la historia, ahora trasladando los componentes subyacentes que ofrecía la novela y la película anterior a los años noventa, un contexto muy diferente al original, y asumía su condición de entretenimiento, pero reforzando los elementos de amenaza sexual que representaba Max Cady (Robert De Niro), especialmente en su acercamiento a Danielle (Juliette Lewis), la hija adolescente de la familia Bowden (Nick Nolte y Jessica Lange). También homenajeaba a la tenebrosa música de Bernard Herrmann para la versión de 1962 con una banda sonora en la que Elmer Bernstein la adaptó y modernizó en un trabajo menos elemental de lo que pudiera parecer.
La última versión de la novela de John D. MacDonald, que desde los créditos también se reconoce a sí misma como deudora de las dos películas, es la miniserie Cape Fear (Apple tv, 2026) que, de entrada, propone algunas obviedades, como usar también el tema principal de Bernard Herrmann como un leitmotiv permanente que provoca inquietud. Lo que es una lástima, porque cuando el compositor Jeff Russo consigue desembarazarse de la influencia de aquella, elabora algunas composiciones sinfónicas de suspense muy interesantes, evocando a Bernard Herrmann, pero sin copiarle. La otra obviedad es la de hacer referencia continuamente al estilo que Martin Scorsese adoptó en su versión de 1991, con una planificación, movimientos de cámara y recursos visuales como la imagen en negativo, que Morten Tyldun, el director que establece el estilo de la serie en el episodio Manos y pies (T1E1), se esfuerza en reproducir. Pero nos encontramos ante una ampliación de diez horas de una historia que se contó anteriormente en 128 minutos, por lo que el trabajo de Nick Antosca (1983, Estados Unidos), que fue co-guionista de la tercera temporada de la serie Hannibal (Filmin, 2013-2015) y posteriormente ha entregado como creador propuestas tan interesantes como The act (Hulu, 2019), Nuevo sabor a cereza (Netflix, 2021) y A friend of a family (SkyShowtime, 2022), ha consistido en estirar la historia con subtramas para todos los personajes principales y la introducción de algunos nuevos. La inquietante escena en una sala de cine es una de las referencias a la película, pero la protagoniza esta vez Nevaeh (Malia Pyles) una de las nuevas incorporaciones a la historia, que parece solo un dispositivo para elaborar el acercamiento a los hijos del matrimonio y trasladar la tensión sexual de una forma que no resulte tan incómoda como en la historia original. La serie trata de recordar al espectador que es consciente de que se desarrolla en la actualidad, y por eso se abordan temas como la obsesión por los true crimes, la inteligencia artificial o el catfishing, pero solo de manera superficial. Por el contrario, la perspectiva actual procede de lo que elimina, no de lo que añade, y el personaje de Max Cady (Javier Bardem) ya no ha sido condenado por agresión sexual, sino por un asesinato del que es exonerado cuando aparece una confesión. Pero esto difumina el componente incómodo que pudiera provocar su relación cercana con Natalie (Lily Collias), la hija de la abogada Anna Bowden (Amy Adams) y el fiscal Tom Bowden (Patrick Wilson), especialmente desarrollada en un viaje a los orígenes de Max Cady en Mestizo (T1E7), con una de las apariciones especiales de la serie. También se introduce otro personaje nuevo, el hijo adolescente Zach (Joe Anders), un joven con problemas psicológicos que parece desconectado de su familia. La pregunta que surge es si todos estos elementos sirven para amplificar los efectos perturbadores de la historia, y la respuesta es que en ningún caso.
La sensación de que, en vez de profundizar en los personajes o darles una nueva dimensión, simplemente se ha alargado la historia, es demasiado evidente en este thriller de serie B que trata de disfrazarse bajo una envoltura visual impactante, para ofrecer una relectura cargada de tópicos que se esconden bajo un ritmo trepidante.
A Max Cady se le ha incorporado un origen cubano, quizás para justificar el posible acento del actor español Javier Bardem quien, sin embargo, tiene la capacidad de construir un personaje que se distancia de sus predecesores, Robert Mitchum y Robert De Niro. Con un cierto aire histriónico, sin embargo es capaz de frenar en los momentos adecuados, como en el famoso discurso que ofrece en un acto protagonizado por Anna Bowden. Pero, al eliminar el componente sexual de su condena, también se le arrebata buena parte del desasosiego que provocaba en las películas, siendo ahora simplemente un psicópata que podría haber sido condenado injustamente por una decisión tomada en el pasado por Anna y Tom. Su obsesión por destruir todo lo que han conseguido alcanza el clímax en el episodio Los tiempos de Dios son perfectos (T1E8), una frase en español que dice Max Cady a Anna Bowden para demostrar que la paciencia de la espera en prisión hasta consumar su venganza ha merecido la pena. También se introduce un elemento distorsionador que proviene del violento comienzo del episodio ¿Por qué iba a querer haceros daño? (T1E2), que retrocede siete años para mostrarle en prisión, un flashback en blanco y negro (conectando con la primera versión de la historia) para explicar sus motivaciones. Pero estos añadidos, incluso la presencia de algunos intérpretes de la película de 1991, como hizo Martin Scorsese incorporando a algunos actores de la versión de 1962, no terminan de construir un personaje lo suficientemente robusto como para provocar la inquietud necesaria, y los temas incorporados sobre los traumas generacionales son tan obvios que sostienen con dificultad parte de la historia.
Repitiendo la fórmula de Presunto inocente (Apple tv, 2024), la plataforma de Apple se incorpora a la tendencia de reinterpretar largometrajes en formato de series, pero la sensación de que, en vez de profundizar en los personajes o darles una nueva dimensión, lo que se consigue simplemente es alargar la historia sin demasiada consistencia, es más evidente en Cape Fear, un thriller de serie B que trata de disfrazarse bajo una envoltura visual impactante, para ofrecer una relectura cargada de tópicos que se esconden bajo un ritmo trepidante. Al menos es una apuesta ambiciosa, con guionistas veteranos que han dado forma a la historia, como el matrimonio André y Maria Jacquemetton, escritores de las primeras temporadas de Mad men (Disney+, 2007-2015), y nueve directores de prestigio, como Amanda Marsalis, Reed Morano, Trey Edward Shults o Jonathan van Tulleken. La tensión crece de forma efectiva, pero esa sensación de que ni siquiera el propio hogar es un lugar seguro vuelve a utilizar recursos evidentes con una cercanía física del antagonista en el episodio Fe (T1E5). Todo resulta algo tosco en esta versión, aunque se envuelva en cierta elegancia y en el retrato de los protagonistas se introduzca una cierta ambigüedad sobre sus decisiones del pasado, que se van revelando conforme se desarrolla la historia: “¿Alguna vez te has parado a pensar si merecemos todo esto?“, pregunta Anna a su marido. Si Cape Fear propone alguna reflexión sobre nuestra sociedad actual es algo que no hemos captado en los ocho episodios que se han puesto a disposición de la prensa, pero al menos consigue ser entretenida gracias a un reparto que se entrega a sus personajes. Y desde su intención de presentarse como una obra ampulosa y contundente a través de sus giros de guión, sus movimientos de cámara y el excelente trabajo musical de Jeff Russo, al menos ofrece la superficie de un espectáculo, aunque debajo no haya nada consistente.


