Bodem
Bodem | Países Bajos 2023-2025 | NPO, 6x30’ ★★★★☆
Creada por Eva Crutzen
Dirigida por Eva Crutzen
Golden Calf ‘24: Mejor Actriz
Golden Calf ‘25: Mejor Dirección
Uno de los éxitos más destacados hace dos años en los Países Bajos fue la comedia dramática Bodem (NPO, 2024-), que en el mercado internacional ha recibido el título de Messed up (Hecha un desastre), una serie que tiene como protagonista principal a Cat (Eva Crutzen), una mujer que se acerca a los cuarenta años, sin pareja y con una vida entregada a la fiesta y los encuentros sexuales esporádicos, quizás para contrarrestar la soledad y las consecuencias del trauma psicológico provocado por la muerte de su hermano Tom (Tim Kamps) en un accidente de tráfico del que ella se salvó, algo que su madre Cecile (Marieke Heebink) le recuerda demasiadas veces. Se trata de uno de estos proyectos que una creadora como Eva Crutzen (1987, Países Bajos), conocida por sus obras de teatro y sus programas de televisión, ha convertido en una propuesta personal, pero no exactamente autobiográfica: ella escribe, dirige, protagoniza e interpreta algunas de las canciones principales de su cuidada banda sonora. La primera temporada mostraba el proceso de autodescubrimiento de Cat a través de sus relaciones personales con su mejor amiga Jana (Meral Polat), que se ha quedado embarazada, y con sus amantes, especialmente su compañero de trabajo, Ben (Steef de Boot) con el que tiene una chispa especial, lo que tampoco le impide flirtear con su hermano. Cat es un espíritu libre, pero también impredecible, con una familia disfuncional en la que no se habla nunca de la muerte de Tom, excepto su padre Anthonie (Leopold Witte), que acaba de publicar un libro titulado Die dag (Ese día), en el que describe el proceso de duelo por la muerte de un hijo (en realidad, pocas cosas de las que cuenta en el libro las ha puesto en práctica en su vida real). También está su hermana menor Sally (Linday Zwaan), con la que Cat no tiene casi nada en común porque la considera demasiado peculiar, pero con la que tendrá que compartir su apartamento porque Cecile ha decidido que ya es hora de que se emancipe. Por la primera temporada de Bodem, Eva Crutzen obtuvo el premio Becerro de Oro a la Mejor Actriz en el Nederland Film Festival, y el año pasado volvió a ganar los premios a la Mejor Dirección y al Mejor Guión por la segunda temporada, rápidamente confirmada por el canal público NPO. Aunque la creadora ha decidido tomarse algo más de tiempo para pensar en una posible continuación, se ha hablado de una posible tercera temporada y un largometraje con los mismos personajes. En todo caso, la protagonista de Bodem ha cambiado de trabajo en esta segunda temporada, que se estrenó a finales del año pasado, y ahora es la responsable de una funeraria, lo que parece una manera de seguir procesando el duelo por la muerte de Tom, que ahora se convierte en la voz en off de la historia, sustituyendo a los pensamientos que ella misma introducía en la primera temporada. Pero en esta ocasión Cat trata de encontrar cierta estabilidad, ahora con su pareja lesbiana, y buscando la forma de cerrar definitivamente el trauma que la acompaña.
Con influencias claras de comedias dramáticas creadas, dirigidas y protagonizadas por mujeres, la serie consigue ser provocativa y divertida, mientras reflexiona sobre encontrar la libertad cuando se lucha contra los estereotipos sociales femeninos.
Las referencias de Bodem son tan claras como Fleabag (Prime, 2016-2019) y Podría destruirte (HBO Max, 2020), que están totalmente asumidas por su creadora, pero también introduce elementos de fantasía a través de la imaginación de la protagonista, que en cierto modo es una sustitución de la ruptura de la cuarta pared en Fleabag. De manera que convierte una despedida entre Cat y Ben en una escena romántica con lluvia al estilo Love actually (Richard Curtis, 2003), una decisión sobre tener o no tener un hijo en un famoso concurso de la televisión holandesa de los años noventa o cualquier momento comprometido en un número musical. La segunda temporada introduce más este tipo de elementos que provienen de la imaginación de Cat, incluso convirtiéndolos en algún momento particularmente escatológico protagonizado por Sally para demostrar a qué se parece el color marrón de la reciente pintura de su apartamento. Si la primera temporada se desarrollaba durante un año, con cada episodio dedicado a un mes diferente, la segunda deja de enmarcarse en ese espacio temporal tan concreto, pero en cierta manera se enfoca en otra constante, los rituales familiares: hay una boda, una fiesta de cumpleaños y, por supuesto, los particulares funerales que organiza Cat en lugares tan peculiares como una bolera o un bosque, mientras se reproduce la canción elegida por la difunta, que no es otra que “Macarena” de Los del Río. Pero también trata temas más profundos como en el episodio Tranquilo (T2E5), donde aborda la impotencia de una mujer que se enfrenta a un embarazo sin tener el instinto maternal que se le supone, y con el reloj biológico femenino como un peso constante cuando ya ha alcanzado los cuarenta años. Bodem es una propuesta entretenida a pesar de que quizás sigue algunos caminos predecibles, que habla sobre cómo la muerte de una persona cercana puede afectar a las relaciones familiares (Eva Crutzen no perdió a su hermano, pero su madre falleció de cáncer cuando tenía once años), y la forma en que la protagonista trata de expresar sus sentimientos a través de la libertad de sus relaciones, siempre marcadas por una complicidad personal. La serie consigue algunos momentos tan provocativos como divertidos, como cuando Cat se acuesta con el manager musical Sunny (Kendrick Etmon) en el episodio Tiempo (T2E2), para descubrir con frustración, en el momento más impetuoso del acto sexual, que él practica el sexo tántrico y prefiere no eyacular para no desperdiciar energía.


