Blind Sherlock
Blind Sherlock | Países Bajos, Alemania 2026 | Netflix/ZDF, 6x45’ ★★★☆☆
Creada por Maarten Goffin, Kristof Hoefkens
Dirigida por Joost Wynant
Desde su propio título esta coproducción belga-alemana demuestra su carácter generalista, porque en realidad el protagonista no es un investigador que resuelve casos de manera deductiva como Sherlock Holmes, sino un colaborador de la policía cuya ceguera le ha permitido reforzar su sentido auditivo, lo que le convierte en un activo valioso para detectar elementos sonoros que otras personas no son capaces de aislar, y sus transcripciones de las escuchas telefónicas o grabaciones en audio se convierten en pruebas importantes para hacer avanzar las investigaciones. En realidad Blind Sherlock (Netflix, 2026) proviene del apodo que recibió en la vida real Sacha Van Loo, al que llamaban “el Sherlock Holmes ciego”, un colaborador de la policía federal belga que trabajó durante doce años, hasta que se jubiló en 2019, analizando y transcribiendo grabaciones mediante la conocida como ecolocalización, gracias a su agudo sentido del oído. Van Loo se convirtió a mediados de los 2000 en una figura popular en los medios belgas e incluso The New York Times le dedicó un reportaje, y sus capacidades no se limitaban a la audición, sino que también era un experto lingüista capaz de hablar once idiomas, entre ellos el español. Ligeramente inspirada en el trabajo de Sacha Van Loo, la serie creada por Maarten Goffin y Kristof Hoefkens, que han colaborado juntos en otras producciones interesantes como Geldwolven (Streamz, 2022), surgió a partir de un artículo periodístico que hablaba de su trabajo en la policía, y de hecho la historia se sitúa en el mismo año en que aparecieron los primeros artículos sobre él, en 2007, aunque realmente la puesta en escena no destaca en su representación de los años 2000. En una práctica habitual de estrenos locales en las plataformas de streaming, esta serie policíaca ha sido estrenada por Netflix solamente en los países del Benelux, mientras que en Alemania los derechos pertenecen a la cadena pública ZDF, y en el resto del mundo están libres a través de las ventas de la distribuidora francesa TF1.
Una de las dificultades de trasladar el trabajo de Sacha Van Loo a la pantalla es precisamente que, como él mismo afirmaba en alguna entrevista, “solo se trata de un trabajo administrativo“, porque su función era simplemente transcribir las escuchas, añadiendo comentarios sobre aspectos que había detectado. De hecho, nunca se le permitió portar un arma en sus años de colaboración con la policía, así que los creadores tratan de inventar todo tipo de justificaciones para que el protagonista Roman Mertens (Bart Kelchtermans) acabe metido en redadas y en registros policiales, al mismo tiempo que se construye una trama de extorsión contra él cuando Andy (Maarten Heijmans), un criminal que pretende ganarse la confianza de una banda mafiosa, quiere utilizar a Roman para averiguar en qué estado se encuentran las investigaciones policiales. Al comienzo del primer episodio, el inspector Nico Davids (Frank Lammers) ofrece algunas claves sobre el trabajo que lleva a cabo: “Se calcula que cada año se vende cocaína en Europa por valor de 50.000 millones de euros. La mayor parte de ella llega a través del puerto de Róterdam. Los criminales solían trabajar en secreto, alejados de la gente normal. Pero en los últimos meses se ha producido una espiral de violencia relacionada con el tráfico de drogas“. El proceso de selección de personal para que trabaje en la transcripción de las escuchas telefónicas se encuentra con la sorpresa de un aspirante ciego, Roman Mertens, que perdió la vista en un accidente cuando era niño, interpretado con soltura por el debutante Bart Kelchtermans, que también es ciego en la vida real. El punto de partida se establece rápido, pero también el tono de una serie que sin ningún rubor se sitúa dentro del carácter más generalista marca Netflix, con personajes estereotipados y tramas poco creíbles.
La serie se construye sobre los resortes de un policíaco tradicional que no aprovecha las posibilidades de su punto de partida, prefiriendo elaborar una trama de investigación convencional de consumo rápido al estilo Netflix antes que abordar temas más interesantes.
Hay un ligero tono de humor que a veces resulta exagerado por cierta tendencia al histrionismo en algunos de los actores profesionales, y el guión establece situaciones inverosímiles, como la constante presencia de la alcaldesa de Róterdam, Lucia Limon (Manoushka Zeegelaar Breeveld), en la comisaría central para presionar al jefe de policía Paul De Geeter (Pierre Bokma). De una manera convencional, la trama principal gira en torno a una banda de narcotraficantes conocida como Los Beatles porque sus miembros tienen el apodo de cada uno de los componentes del grupo musical. Pero John Lennon parece haber traicionado a George Harrison, Ringo Starr y, sobre todo, Paul McCartney, el principal jefe mafioso, robando uno de sus contenedores e iniciando una guerra interna en el corazón del narcotráfico en Róterdam: "Si les atrapamos, acabaremos con todo el tráfico de drogas en Róterdam y en Europa Occidental", anuncia Paul De Geeter en el Episodio 2 (T1E2), una premisa poco creíble que está en línea con el desarrollo demasiado exagerado que tiene la serie. Entre continuas tomas aéreas del puerto y la ciudad de Róterdam, aunque también se ha rodado en localizaciones belgas como la ciudad de Brujas, Blind Sherlock se construye como un policíaco tradicional que no aprovecha las posibilidades de su punto de partida, algo parecido a lo que ocurría con Código de silencio (Filmin, 2025), otra historia sobre una colaboradora de la policía que convierte su discapacidad (auditiva) en una ventaja porque ha desarrollado su talento para la lectura labiofacial.
Sobre todo porque utiliza recursos que acaban siendo tan previsibles que casi nunca consiguen mantener el suspense necesario, como cuando realizan una intervención policial en la playa de Hoek van Holland, el puerto de donde parten los ferries hacia las islas británicas. El director Joost Wynant, que ha dirigido las primeras temporadas del thriller Bajo el fuego (Netflix, 2021-), inventa maneras de representar las imágenes que capta Roman cuando trata de aislar los sonidos de las escuchas, detectando la personalidad de los escuchados a través de sus inflexiones de voz o sus acentos. Pero la trama que va desvelando la identidad de los cuatro componentes de la banda mafiosa y la cuenta atrás para evitar el asesinato de John Lennon resulta demasiado predecible. El actor español Víctor Solé interpreta en dos episodios centrales a García, un narcotraficante que está negociando una ruta segura para trasladar un cargamento desde el puerto de Róterdam hasta Cádiz. También se introduce una subtrama que va adquiriendo mayor importancia en los últimos episodios respecto a la paternidad de Roman con su pareja Caro (Sigrid ten Napel), excesivamente histriónica en las escenas dramáticas, y las inseguridades que provoca en él debido a su discapacidad visual. Aunque aporta aspectos personales del protagonista, transmite la sensación de que se trata de una trama demasiado simple y melodramática. Como curiosidad, el desenlace de la temporada se desarrolla en un pannenkoekenboot (barco de panqueques), uno de esos tradicionales cruceros holandeses por el río con buffet libre de tortitas destinado a familias y turistas, pero no termina de aprovechar las posibilidades de un escenario tan particular. En el último episodio se hace referencia al personaje real Sacha Van Loo, aunque no aparecen imágenes actuales sino grabaciones de archivo de su trabajo para la policía. Blind Sherlock ha sido un éxito durante más de un mes en Bélgica y Holanda, porque es lo suficientemente entretenida como para un visionado rápido, pero también es demasiado Netflix como para ser interesante, con tendencia al histrionismo y una entrega a la convencionalidad sin ningún tipo de pudor.


