Absolute 100
Apsolutnih 100 | Serbia 2025 | Telekom Srbija, 6x50’ ★★★★☆
Creada por Srdan Golubović, Ivan Knežević
Dirigida por Srdan Golubović, Stefan Ivančić, Katarina Mutić, Nikola Stojanović
Karlovy Vary ‘25: Proyección Especial
El debut en el largometraje del director Srdan Golubović (1972, Serbia) le colocó en una posición destacada dentro del panorama internacional: Tiro al blanco (2001) se consolidó como una de las propuestas más sólidas de una época que provenía directamente de la revolución del 5 de octubre de 2000, cuando miles de yugoslavos se lanzaron a las calles de Belgrado para protestar contra la anulación de unas elecciones que había perdido Slobodan Milošević, quien al año siguiente enfrentaría cargos por crímenes de guerra en el Tribunal Penal Internacional. La historia seguía a dos hermanos deportistas de tiro al blanco: Igor, que había sido reclutado como francotirador en la guerra y regresó traumatizado, y Sasha, quien se está preparando para el campeonato de tiro al blanco pero decide utilizar sus habilidades contra los traficantes que acosan a su hermano. Hace unos años, Srdan Golubović y el guionista Ivan Knežević decidieron adaptar esta historia a la actualidad, manteniendo la trama central, pero incorporando elementos más contemporáneos: la historia se convirtió en una miniserie de seis episodios y el personaje del hermano menor cambió de género para ser incorporado en esta ocasión por una protagonista femenina. Tras su conclusión, Absolute 100 (Telekom Srbija, 2025) permaneció incomprensiblemente guardada durante dos años en los archivos de la televisión pública serbia, hasta que el año pasado tuvo su estreno mundial en el Festival de Karlovy Vary, donde en una inusual sesión especial se proyectaron las cinco horas completas de la miniserie.
Uno de los directores de la serie apuntaba en Karlovy Vary que hay varias producciones supervisadas por la televisión pública que permanecen sin estrenar, pero sin que se justifique de forma oficial. El perfil público de Srdan Golubović, un director que expresa abiertamente sus opiniones políticas y que está consolidado internacionalmente gracias a películas como Círculos (2013) y Padre (2020), y la existencia de una supuesta lista negra del gobierno en la que están incluidos determinados creadores se barajan como posibles razones. Así que sus responsables decidieron proponer el estreno en el festival y distribuirla en países como Francia. La historia es parecida a la del largometraje, protagonizada en esta ocasión por Sonja (Anita Ognjanović), una joven que está demostrando su habilidad para el tiro al blanco y que está a punto de clasificarse para el campeonato nacional de ese deporte. Pero su entorno familiar es complejo: su padre (Boris Isaković) es un veterano discapacitado de la guerra de los Balcanes acosado por el desalojo debido a las deudas que acumula, que vive en un pequeño apartamento de Nuevo Belgrado, un proyecto de desarrollo urbano tras la 2ª Guerra Mundial, siendo una de las zonas más bombardeadas durante la guerra de 1999. Mientras que su hermano Vuk (Miodrag Dragičević), que trata de ayudar a Sonja en su carrera deportiva, está envuelto en una pandilla de narcotraficantes liderada por Mili (Marko Grabež). Cuando Vuk es testigo de un asesinato perpetrado por uno de los colaboradores de Mili, es obligado a esconderse para no convertirse en otra víctima, pero Sonja solo ve una manera de proteger a su hermano, usando su puntería en el tiro al blanco para matar a quien le está persiguiendo. El asesinato sin embargo provoca una auténtica perturbación en la zona, con la intervención del inspector Mirković (Muhamed Hadžović), quien investiga el caso de forma minuciosa, el padre de Mili, el empresario de negocios dudosos Aleksandar Milić (Dejan Čukić), y un jefe de policía corrupto interpretado por Vuk Kostić, quien interpretó a Sasha en la película original.
Archivada durante varios años en su país, esta revisión del primer largometraje de Srdan Golubović consigue construir un tenso thriller que transcurre de forma paralela a un drama psicológico sobre personajes que tratan de sobrevivir en una sociedad fracasada.
A través del recurso del thriller, que recogía elementos del cine norteamericano, Tiro al blanco abordaba directamente temas como la permanencia del trauma y las consecuencias de la experiencia en la guerra, expresada desde la perspectiva de los dos hermanos protagonistas. En Absolute 100, el formato de miniserie permite a los creadores centrarse en otros temas manteniendo algunos que se trataban en el largometraje, como ese pos-traumatismo del ex-soldado, aquí representado por el padre de Sonja y Vuk. Pero ella, una joven de 19 años a la que el conflicto bélico le resulta ya lejano, solo expuesto desde la discapacidad de su padre, afronta otras circunstancias que reflejan los desafíos actuales en un barrio marginal de la ciudad de Belgrado. Esta actualización de los temas beneficia a una historia que mantiene un alto grado de tensión, incluso aunque los mejores episodios sigan siendo los que dirige el propio Srdan Golubović, con momentos de suspense especialmente logrados. Él se ha encargado del primer episodio y de los dos últimos, mientras que el resto corren a cargo de tres de sus antiguos alumnos de cine: Stefan Ivančić , Katarina Mutić y Nikola Stojanović. También permanecen algunas de las influencias de las historias de investigación internacionales, como la figura del inspector Mirković, un investigador peculiar que toca la trompeta y se guía por un sentido de la moral que le aleja del retrato de la corrupción policial que se muestra en sus superiores.
Al mismo tiempo que compone una trama de thriller, esta lograda revisión de la historia original consigue introducir el reflejo de una sociedad que todavía trata de sobrevivir en medio de los traumas y de los recuerdos, que incluso impregnan a las generaciones más jóvenes. Y el enfoque menos masculinizado que el que tenía la película permite una mayor amplitud en la perspectiva de los acontecimientos. Sonja se mueve en un mundo de hombres del que trata de escapar a través de la disciplina deportiva del tiro al blanco, pero acaba atrapada por la violencia y la decadencia de una sociedad destrozada, y el trabajo de la joven actriz Anita Ognjanović es extraordinario, en la forma en que expresa esa ansiedad permanente en la que vive. Este retrato de vidas arruinadas, endeudas y envueltas en dinámicas de poder y en una especie de normalización de la corrupción ofrece una mirada nada complaciente hacia un país como Serbia, rodeada de tristes paisajes de edificios compactados que provocan una mayor asfixia, pero que también sirven a la protagonista como un adecuado entorno laberíntico que le permite usar su habilidad de francotiradora. Absolute 100 es una destacada miniserie que nos devuelve el pulso de un director que siempre ha estado interesado en retratar las dinámicas familiares en entornos hostiles, como esa frustrante lucha por la custodia de su hijo que lleva adelante el protagonista de la película Padre (2020). Y, a pesar de un cierto desequilibrio en los episodios centrales, consigue establecer un notable paralelismo entre el género thriller, con giros de guión interesantes, y el drama psicológico sobre unos personajes centrales que tratan de sobrevivir en una sociedad que se siente fracasada.


